Pizza caliente

Tengo un problema muy grande, me desagrada la pizza como me desagrada tener los bolsillos vacíos. Últimamente no hay mucha plata, pero también últimamente vivo y con tu compañía, no sólo a cartas, sino también porque te llevo en el pecho, en el corazón, en el pensamiento y en mi pluma que te hace los versos más lindos que me pueda imaginar.

Picando papas

Las papas se tienen que lavar antes de pelar o cortar, las limpio con tela para que no se resbale con el cuchillo; me dan ganas de cortarme tus palabras que arrastró en la piel y de matar las ganas de buscarte. Hay que cortarlas en cuadritos, en pequeños cuadritos donde ponga tu foto y quepas solamente tú, ni yo, ni tu manía de querer siempre estar y no estar a la vez. Son cuatro papas a picar para hacer mi comida, para ver si esta vez me asfixio con un poco de ellas.

La perfecta casada

Debería tener mucho valor para ese día esperar, verte de lejos entrar con flores de azar y el vestido blanco que te pusiste en casa; que tu padre te tome del brazo y que al llegar al ocaso sea especial e inaudito nuestro caso; pasos largos, paso tan chiquitos, pasos que te llevan a una mejor vida.

Emiliano Virgen

El pobre tenía aún la esperanza de que ella llegara y dijera que lo amaba con la misma fuerza que él lo hacía, un amante furtivo lleno de sueños e ilusiones. Pero no, ella se alejó, se quedó arrumbada en la esquina de los amores perdidizos y no pasó de ahí. Tardó en volver a tomar el aliento y querer de nuevo.

Muerte sin fin

¿Cómo murió? A manos de un idiota, de un hombre frustrado por una mal venta en el tianguis, por el impulso que hace quitar una vida y joder otra. Mi abuelo me contó que todo pasó muy rápido, así como se cruza uno la calle para cambiar de senda y agarrar sombra de marquesina.

Ni una carta más

Detrás de las puertas rotas estarás para siempre, a lado de un café de hace tres años, a un lado de la vainilla y atrás del orégano mal recordado del día diecisiete. Te aromarás como yo me aromé de ti, suplicarás que te deje en libertad, pero Dios sabe que tú no eres real y al final de toda esta palabrería se trató de una falsa historia de amor creada por la dificultad de no saber qué escribir.

Las veces que te sueño

Cierro los ojos, cuando menos siento ya rebasan las dos de la mañana y temprano tendré que ir a trabajar; no hay problema porque siempre y cuando seas tú el tema de un millón historias, mi vida siempre será mejor.

La lamentable historia de un cualquiera. 2ª parte

Los gatos bailaban y frías nubes se sentaban sobre mi cama, hacían aguacero en las madrugadas, entrando a mis sueños que ni yo controlaba. Armenio me visitó esa noche, quería un último favor a pesar de que sabía que no era santo de mi devoción.

La lamentable historia de un cualquiera

Aquel día dos niños corrían detrás de un perro y este se metía por debajo de los puestos del tianguis de la reforma, los niños le cerraban el paso y el pobre perro lloraba, con ganas de morderlos tiró jitomates, cebollas y limones. Miraban todos, en ellos me encontraba; se escuchó un fuerte golpe poco tiempo después caían elotes hirviendo, con la braza viva y el tequexquite al rojo vivo, quemando a los niños que jugaban con el perro.