El tiempo vuela…

Por Luis Puertos

Tiempo de lectura: 4 minutos

Mi alarma suena. En el fondo escucho los ruidos típicos de ajetreo de la ciudad, carros, micros y el metro que pasa a unas calles de mi casa… apenas son las 5:30… Y el sol aún no ilumina. Me levanto, me visto y camino por mi cuarto con rumbo a la cocina. Tomo mi celular y mando un mensaje: Ten una hermosa mañana amor.

Ella no lo verá hasta dentro de un par de horas, yo debo salir para poder ayudar a mis padres. En mi celular pongo una canción para tomar fuerzas y ganarle al sueño de semanas de cansancio por llegar tarde a casa y levantarme temprano… somos la espalda que sostiene al mundo… resuena en el verso de la canción y me repito que no puedo renunciar.

La pandemia nos ha afectado en todos los aspectos, mi mamá se había enfermado hace unos meses y aún seguía con las secuelas de esta dura enfermedad, pero esperamos que pronto pueda saborear sus esquites que tanto le gustan… Sin más, debo salir a trabajar, camino un par de cuadras para llegar al metro y dirigirme a metro División del Norte, todo para llegar y trabajar un medio turno en una fábrica donde solo revisamos que cada producto salga exactamente como el anterior, acomodarlo y empacarlo, la fortuna de esto es que aun con toda la parafernalia de la inauguración de esta línea, uno puede llegar por lo menos más rápido. 

Interior Del Aeropuerto

Tristemente he llegado al punto en poder describir mi camino diario, pero una vez que entro en el trabajo me pierdo, es como si me durmiera, como si mi piloto automático se activara… total por 17 pesos la hora no creo que sea obligatorio recordar cada detalle del tiempo que le vendes a tus jefes, total, ni las gracias te dan a veces. Lo que sí puedo recordar es que en mis 30 minutos de comida voy al puesto de doña Juanita y pido mi pambazo semanal, porque, qué más quisiera yo comer todos los días eso, pero me quedaría sin dinero para darle a mi mama y ayudar en la casa. Que bien me cae. Aunque tenga que comer corriendo es de los mejores días de la semana, más porque en cuanto salga del trabajo iré a ver mi novia… nomas de pensarlo me da un no sé qué, que qué sé yo… desde lo de la pandemia no puedo más que verla un par de días a la semana y unas cuantas horas, pero en cuanto salgo tomo la combi que me deja cerca de la cafetería donde trabaja. Ella también intenta ayudar a su familia, cuando puedo la invito por unos tacos o vamos a alguna plaza para pasar al cine.

Llegando ella me pide que la espere, porque aún no termina de dar su corte de caja. Yo aprovecho para ir a comprar un par de ramos de rosas, justo cuando sale me ve llegar con los dos y me pregunta para quien es el otro, yo bromeo diciendo que es para su socia, pero a ella no le da gracia, solo le doy un abrazo fuerte y le digo que no podría hacer algo así, solo es para mi mamá, hace mucho que no le dan un ramo de rosas y sería un buen día para llevarle uno.

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Caminamos un poco y me dijo que tenía ganas de solo ir por unos esquites y que fuéramos a su casa, debía llegar temprano, pero podíamos platicar fuera de su casa, como no es muy lejos acepte. Me pregunto como me ha ido en el trabajo y la verdad no se que decirle, entre la flojera que me da pensar que hago eso todos los días y que no quiero pensar en eso, le doy su ramo de rosas, cambio de tema y platicamos de ella, de que quiere hacer para el 10 de mayo, si vamos por un pastel para su mamá y uno para mi mamá, platicamos de lo mucho que nos urge volver a clases y de lo bien que seria salir a un parque de diversiones. Pero entre la platica llega la hora de despedirnos, le digo que pronto podremos pensar en una vida juntos, solo debemos esperar a que todo esto mejore, siempre hay una forma de salir adelante. Me subo al metro, mientras pienso que el ramo de flores debe tener sed, en cuanto llegue le daré un jarrón para que se vea bonito. Tomo mi celular y le mandó un mensaje a mi mamá: estoy en camino y te tengo una sorpresa, le doy enviar lo guardo… se oye un estruendo, como si tronaran las nubes en una tormenta, las luces se apagan… me doy cuenta que el tiempo vuela, que nosotros volamos por un par de segundos, siento a otros golpeándome al momento en que dejamos de caer y después de esto, silencio… no escucho más… como si mi sueño y cansancio desaparecieran…

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