Mitomanía, la mentira como hábito

Por Arlet Martínez

Tiempo de lectura: 3 minutos

La mentira forma parte de nuestras vidas. Los seres humanos somos mentirosos natos. Engañar nos permite conseguir lo que queremos mediante la manipulación de otros (David Livingstone Smith,s.; como se citó en Valenzuela, 2012.).

Es totalmente cierto que dentro de nuestra cotidianidad utilizamos mentiras para diversos fines, desde nuestra infancia, mentir se convierte en un camino corto que en muchas ocasiones resulta de gran utilidad para salir de situaciones complicadas. Sin embargo, cuando la mentira se apodera de la realidad y se vuelve la protagonista en la vida de la persona, entonces, nos encontramos ante un caso de mitomanía. 

La mitomanía es una falsificación desproporcionada que puede llegar a ser extensa, complicada o presentarse durante años o incluso toda la vida (Jimenez, s.f; como se citó en Santillan, 2020). Por otra parte, la mitomanía también se entiende como una conducta repetitiva del acto de mentir. La persona mitómana suele mentir de manera espontánea (INMENS, 2020).

Foto En Escala De Grises De Mujer Asomando Sobre Tablones

Ahora bien, otra gran interrogante que aquí nos ocupa es ¿por qué los mitómanos mienten de forma compulsiva? Para dar respuesta, la Dra. Mercado Corona (citada en Santillan, 2020), menciona que de acuerdo con estudios realizados previamente acerca del tema, se ha encontrado que existen dos razones principales, la primera es para poder obtener algún beneficio y la segunda es para crear una imagen facticia y así tener el reconocimiento de los demás: que se le considere importante o inteligente, que se diga que tiene poder y que se le debe respetar.

Respecto al factor biológico, la información que se tiene en cuanto a las causas es escasa, sin embargo, algunos estudios realizados con personas mitómanas han demostrado que tienen una mayor proporción de materia blanca en el lóbulo frontal del cerebro, esto implica una menor preocupación por los aspectos morales a la hora de mentir y desinhibición (INMENS, 2020). Además, Santillan en 2020, mencionó que algunas áreas del cerebro llegan a activarse cuando se empieza a formular una mentira o incluso antes de que sea verbalizada, por ejemplo, la corteza cingulada anterior, zona que está involucrada en la toma de decisiones, de empatía, en el control de impulsos, en la anticipación de recompensa y en la emoción.

En cuanto a la personalidad, se ha encontrado que las personas mitómanas no tienen la sensibilidad del daño que le hace a otra persona, es decir carecen de empatía. Tienen deficiencias de autoimagen y autoestima. También se conoce que esconden habitualmente problemas psicológicos y trastornos de personalidad: déficit o carencias personales, fobias, ansiedades, timidez, problemas de habilidades sociales, complejos de inferioridad y presentan pensamientos recurrentes que incitan a mentir (Psicología Clínica y de la Salud [isep clinic], 2010).

Fotos de stock gratuitas de agua, al aire libre, anónimo

Se trata de personas que no se aceptan a nivel personal, ni se encuentran conformes con el mundo en el que se desenvuelven, entonces utilizan la mentira como una forma de cubrir sus propias inseguridades y, en muchas ocasiones la falta de aceptación por parte de las personas que los rodean. De manera general, las personas que presentan mitomanía ciertas veces alcanzan niveles tan extremos en los cuales no saben hablar sin incluir en sus frases alguna mentira. Son seres humanos que mienten sin control y de manera patológica, es decir, les resulta difícil salir de este círculo vicioso, y una mentira conlleva a otra mentira.

En concreto no se ha logrado demostrar si estas personas creen sus propias mentiras, hasta ahora, se conoce que, en un primer momento, están conscientes de que están mintiendo, sin embargo, conforme avanzan en el terreno de la mentira y en cuanto esta última se torna en niveles más elevados parece ser que estas personas no alcanzan a distinguir entre lo que es verdad y lo que fue inventado.

Actualmente, la mitomanía no es considerada un trastorno como tal, es decir, no está catalogada de esta manera en los manuales psicológicos y psiquiátricos, sino que se ha venido tratando como un síntoma, debido a que se ha observado que frecuentemente las personas que la presentan tienen diagnósticos de otros trastornos.

Fotos de stock gratuitas de abstracto, al aire libre, anónimo

Hoy en día, la mitomanía se considera como un síntoma. Cabe mencionar que la mitomanía tiene solución, hoy por hoy en caso de que el mitómano solicite ayuda, la psicoterapia con enfoque cognitivo-conductual ofrece técnicas con alto nivel de eficacia respecto a esta situación porque a través de ellas la persona hace un análisis de su situación, de su funcionamiento, del contexto y de las consecuencias (Santillan, 2020).

Para finalizar, en muchas ocasiones la familia o las personas más cercanas a la persona mitómana se dan cuenta de esta situación y son quienes buscan ayuda, sin embargo, es de vital importancia mencionar que como en toda psicoterapia, para que haya un cambio, la persona mitómana debe ser consciente de su posición y querer este cambio.

Referencias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s