Suicidio en adultos mayores: Menos intentos, más muertes

Por Tania Carapia

Tiempo de lectura: 4 minutos

El suicidio en nuestra sociedad siempre ha sido objeto de incomodidad y tabúes, causa vergüenza y se prefiere evitar el tema. Sin embargo constituye uno de los principales retos para los profesionales de la salud y población en general. El suicidio es un fenómeno humano universal que ha estado presente en todas las épocas. Tanto las conductas suicidas como el suicidio consumado representan un importante problema de salud pública en el mundo, con aumento en los últimos años y poco conocido en una población sumamente vulnerable: los adultos mayores. En esta reseña hablaremos de cifras importantes que nos obligan a reflexionar sobre el problema.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido al suicidio como el acto deliberado de quitarse la vida; considerado grave y perjudicial debido a la intención destructiva que hay en él y los efectos duraderos para los allegados al suicida. Representa la manifestación más extrema de violencia, orientada hacia el individuo mismo, y se considera como la falla en los mecanismos adaptativos del sujeto al medio, provocada por una situación de conflicto que genera un estado de tensión emocional.

En el acto suicida se incluyen: 1) la ideación o pensamiento suicida en el que prevalecen valoraciones negativas acerca de la vida, planes estructurados sobre cómo morir, y 2) conductas auto-anulativas reiterativas tales como intentos de suicidio, suicidios frustrados, cutting y planes elaborados para quitarse la vida. En ambos tipos se incluyen amenazas, tentativas de suicidio, planificación autolítica y en ambas se puede llegar al suicidio consumado.

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El suicidio en la vejez es cada vez más alarmante. Las personas en todo el mundo viven más y el número de adultos mayores en todo el mundo está aumentando. La Organización de Naciones Unidas estima que hay 700 millones de personas de 60 años o más. Para el año 2050, esta cifra aumentará a más de 2 mil millones.

En México, la Encuesta Intercensal reportó que en el 2015 habían 12.4 millones de personas mayores de 65 años. Según estimaciones del INEGI para el año 2030, la población mayor de 60 años será de 20 millones y para el 2050 esta población constituirá el 27.7% de la población mexicana. Esta situación está relacionada con los avances médicos y científicos, en 1930 las personas vivían en promedio 34 años; en 1970 este indicador se ubicó en 61; en 2000 fue de 74 y en 2019 es de 75 años.

Por lo anterior el suicidio en la vejez se convertirá en un problema cada vez mayor por el envejecimiento demográfico en nuestro país, sin embargo, el suicidio en la vejez no recibe tanta atención como lo hace el suicidio en jóvenes o adultos. Según datos de la OMS cerca de 800,000 personas se suicidan cada año, sin contar las tentativas de suicidio. El 79% de los suicidios se producen en países de ingresos bajos y medianos.

Foto En Escala De Grises Del Hombre Sentado En Un Banco De Madera Marrón Leyendo El Periódico Durante El Día

Según estadísticas del INEGI, en México, en 2017 del total de fallecimientos, 6,494 fueron por lesiones autoinfligidas, lo que constituye 0.9% del total de muertes. Con ello, la tasa de suicidios 2017 fue de 5.2 fallecimientos por cada 100 mil habitantes. Con respecto al sexo, la tendencia ha sido más pronunciada en los hombres que en las mujeres; para ellos, la tasa de suicidio en 2017 fue de 8.7 por cada 100 mil hombres; en tanto que, para ellas, fue de 1.9 por cada 100 mil mujeres. En la población mayor de 65 años la tasa de suicidios por sexo presenta diferencias significativas: en los varones es de 9.5 suicidios por cada 100 000 hombres, en tanto que para las mujeres es de 1.1 por cada 100 000 mujeres.

A nivel nacional la gran mayoría de los suicidios ocurren en viviendas particulares (76.3%) y el método más utilizado es el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación: ocho de cada 10 suicidios (80.3%) se dan de esta manera, siendo el método más utilizado en hombres y mujeres (81.8 y 74.0%, respectivamente); el segundo método en los hombres es el disparo con arma (8.7%) y en mujeres, el envenenamiento por sustancias nocivas (6.3%).

El comportamiento suicida en ancianos tiene más probabilidades de provocar la muerte que en edades más tempranas. La proporción de intentos de suicidio y muertes por suicidio se estima entre 10-20 a 1 en la población general y 200 a 1 en adolescentes. Entre los adultos mayores, hay solo 1 a 4 intentos de suicidio por cada muerte.  Esta disparidad puede explicarse por la carga de enfermedad médica de los adultos mayores que hace que cualquier lesión sea más propensa a la muerte; su mayor aislamiento social, que hace menos probable el rescate; y la mayor letalidad de planificación.

Fotografía En Escala De Grises De Un Hombre Sentado En Una Silla De Ruedas

Además, los adultos mayores son menos propensos a informar pensamientos suicidas y no tienden a buscar servicios especializados de salud mental, por lo que la atención primaria es un sitio clave para la prevención: dos tercios o más de los adultos mayores que mueren por suicidio son atendidos por médicos de atención primaria dentro de un mes de su muerte, y hasta la mitad en una semana.

Sin duda alguna, en México nos hace falta un programa de prevención de suicidio que involucre a toda la sociedad, integre la salud mental en la atención primaria, ofrezca atención médica especializada e individualizada y atención geriátrica. Todo en conjunto puede ser una estrategia efectiva para identificar y tratar oportunamente a personas mayores con tendencias suicidas.  

Referencias

  • Rivero-Silva, G, Rodrigo-Reyes, L, Treviño-Alanís MG.(2018). El envejecimiento en la Población. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 56 (1): 116.
  • Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Historia. (2019) Estadísticas a propósito del día mundial para la prevención del suicidio. INEGIInforma. 455(19): 1-9.
  • Van Orden, K. A., & Conwell, Y. (2016). Issues in research on aging and suicide. Aging & mental health, 20(2), 240–251

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