El Estado nace, crece y muere: el caso de Crimea

Por Maxine García

Tiempo de lectura: 5 minutos

Cada Estado tiene una historia que muestra el camino recorrido hasta su conformación. Es así un ente jurídico-político porque tiene un territorio definido, un gobierno (soberanía), capacidades para establecer relaciones diplomáticas y una población permanente. Varios Estados en el mundo contemporáneo han sufrido una sucesión, es decir, una transformación, ya sea por fragmentación, unificación o anexión.

Para que un Estado, surgido de una sucesión, pueda ser reconocido por la comunidad internacional como tal, debe llevar a cabo su proceso constitutivo de manera legítima y dentro del marco de la legalidad. De lo contrario su sobrevivencia en el actual mundo globalizado será complicada, dado el gran reto que implica establecer relaciones con otros Estados, pues de ellas depende su crecimiento, desarrollo, economía y, grosso modo, su estabilidad.

Puede que la sucesión sea legítima, pero no legal o viceversa. La legitimidad hace referencia al consentimiento y deseo de la población por aceptar y querer la transformación del Estado, mientras que la legalidad se refiere a realizarlo apegado a las normas jurídicas y por la vía pacífica. Cuando la legalidad no se cumple es porque se llevó a cabo mediante el uso de la fuerza, es decir, por un golpe de Estado, una guerra civil o una revolución. Pero también hay formas más sutiles de que sea una ilegalidad disfrazada de legal y democrática como en el caso de Crimea.

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La Península de Crimea ha sido un territorio en disputa desde 1853, que remonta a la “Guerra de Crimea”, originada por el expansionismo ruso y su necesidad de buscar salida a mares cálidos para el comercio. Crimea entonces es un punto estratégico para Rusia pues representa una salida al mar Negro y este, a su vez, permite la entrada a la antes conocida “Sublime Puerta” que conecta o da paso al mar Mediterráneo, el cual funciona los 365 días del año y no se congela deteniendo el comercio, como sucede con el resto de los mares que rodean a Rusia.

Por otro lado, Crimea ha pasado de ser parte del otrora Imperio Otomano, luego de la URSS, después de Ucrania y, finalmente, de Rusia en 2014. Se trata de un juego geopolítico, pero también sociocultural, debido a la gran influencia rusa en la Península, puesto que el 60% de la población es de ascendencia rusa y la mayoría habla este idioma, por lo que el factor de identidad con Rusia es dominante.

Precisamente estos dos factores, el geopolítico y el sociocultural, así como los intereses políticos, originaron la sucesión parcial o adhesión de Crimea a Rusia en 2014.

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Para comprender mejor este proceso hay que empezar por el contexto. Tras la disolución de la URSS en 1991, Crimea pasó a ser parte del territorio de Ucrania, este, como Estado independiente, mostró intenciones de realizar un acuerdo con la Unión Europea (UE), algo que no fue bien visto por Rusia, ya que Ucrania había sido parte, en su momento, de la URSS, y Rusia aún quería conservar las relaciones con los Estados postsoviéticos, además de que Crimea estaba implicada en dichas negociaciones por ser parte de Ucrania. Fue hasta las elecciones de 2010 en Ucrania, cuando el presidente electo, Víktor Yanukóvich, decidió suspender las negociaciones con la Unión Europea, provocando una ola de protestas de los propios ucranianos que estaban a favor de dicho acuerdo. A cambio de esta ruptura, el presidente firmó el acuerdo con la Unión Aduanera, es decir, con Rusia y algunos países postsoviéticos. Evidentemente, el presidente dio a conocer sus intenciones pro-rusas en un Estado en donde la U.E. ya había ganado adeptos.

Esto significó el inicio de una crisis política en Ucrania, puesto que el 22 de febrero de 2014 Víktor Yanukóvich fue destituido por el Parlamento, deshaciendo el acuerdo que se había hecho con Rusia. De inmediato, Oleksandr Turchínov fue nombrado presidente interino mientras se llevaban a cabo los comicios para elegir un nuevo presidente. No obstante, Rusia no tardó en reaccionar clasificando al nuevo gobierno como ilegítimo y justificando así la intromisión de ejército ruso en Crimea con la finalidad de apoyar a los separatistas que se habían sentido agredidos con las acciones tomadas por el gobierno ucraniano tras haber abolido el ruso como segundo idioma oficial en algunas regiones de Ucrania.

Línea De Soldados Caminando

Fue así como el Parlamento de Crimea convocó a un referéndum el 16 de marzo de 2014, el cual resultó en la anexión de Crimea a la Federación Rusa. Esto fue posible porque histórica y socioculturalmente Crimea tiene lazos que la unen con Rusia, a pesar de que existen minorías que se opusieron a la anexión como los tártaros y los ucranianos, el 96.77% de los votos a favor dejó en claro la legitimidad del resultado.

Si bien, la sucesión fue legítima, lo cierto es que no fue legal, porque, aunque se llevó a cabo un referémdum que muestra un proceso por la vía democrática, el trasfondo es totalmente lo contrario, ya que Rusia se aprovechó de la inestabilidad política en Ucrania colocando tropas militares en Crimea que alentaron y contribuyeron a la anexión de la Península, convirtiéndolo en un proceso ilegal. Es por ello que la comunidad internacional no ha reconocido dicha anexión por ser una violación al derecho internacional. Incluso Google Maps se ha visto envuelto en disputas por resolver este conflicto geopolítico sobre cómo representar en el mapa a Crimea.

Como consecuencia Rusia fue acreedora de varias sanciones, principalmente económicas; sin embargo, indudablemente ganó un territorio geopolíticamente estratégico por su salida al mar Negro y sus recursos energéticos como el gas y petróleo. Con ello, Rusia tiene ahora en su poder el control de esta importante posición geográfica y, para su fortuna e infortuna de otros, la población de Crimea está contenta, hasta el día de hoy, con la anexión.

El Palo De La Bandera, Rusia, Bandera Estatal

Se puede pensar que al final lo más importante son las personas, quienes se encuentran conformes y han sido las que decidieron ese cambio, dotando a esta sucesión de legitimidad evidente, pero en un mundo anárquico el derecho internacional también es de suma importancia, es por ello que, al ser un proceso ilegal vuelve complicado el reconocimiento internacional de dicha anexión.

La sucesión de Estados crea, unifica y fragmenta a Estados, generando un cambio constante, porque el mundo que conocíamos en el siglo pasado ya no es el mismo de ahora. Las razones son diversas y los procesos en que se dan también, aunque lo ideal siempre será que las sucesiones sean bajo la legitimidad y la legalidad para evitar el sometimiento y aprovechamiento, respectivamente.

La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte corre diez pasos más. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar

Eduardo Galeano

Referencias

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