Una culpable inocente o ir a la horca, las brujas de Salem

Por Pamela Ávila

Tiempo de lectura: 5 minutos

“Una lengua falsa nunca hará culpable a una persona”

Susannah Matin, víctima de los juicios de Salem

Nueva Inglaterra del siglo XVII, en la colonia de Massachussets, una de aquellas primeras colonias en América de los puritanos que habían huido de Inglaterra, fue víctima de superstición, extremo conservadurismo religioso y miedo a los peligros ocultos en los bosques.

La religión de los habitantes, el puritanismo, estaba basada en los principios del calvinismo y había surgido como una reacción a la aparición del anglicanismo, que se consideraba que no había terminado de romper del todo con la Iglesia Romana y que estaba demasiado próximo al poder político, aunado a esto varios vecinos afirmaban haber sido testigos de blasfemias, maldiciones y escandalosas visiones de niñas desnudas encendiendo velas dentro del bosque mientras invocaban a supuestos demonios y frotaban lascivamente sus cuerpos unas con otras, dejando a la comunidad alerta y paranoica.

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En el invierno de 1692, una de las hijas del reverendo Samuel Parrish, Betty de nueve años y su prima Abigail Williams de 11 años, caen “enfermas” presentando convulsiones, fiebre alta e ideas delirantes.

Semanas antes de estos incidentes Tituba, la esclava negra de la familia Parrish, había sido sorprendida realizando rituales vudú sobre un caldero mientras las hijas del reverendo bailaban desnudas en el bosque ya que desde pequeñas habían estado fascinadas con las historias y rituales ancestrales que les relataba habitualmente Tituba, por lo que fue acusada de practicar “rituales satánicos”.

Al poco tiempo otros miembros de la comunidad comenzaron con los mismos síntomas agregándose la sensación de mordeduras y picaduras en la piel y también hablaban en lenguas desconocidas mientras se retorcían, síntomas que sólo podían ser explicados como “obra del diablo”.

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Incapaces de encontrar una respuesta llegaron a la conclusión de que dentro de la comunidad había brujas, responsables de estos acontecimientos. El 1° de marzo los magistrados, John Hathorne y Jonathan Corwin, fueron a la aldea a comenzar con los juicios públicos.

Además de Tituba también fueron acusadas Sarah Good, una mujer que no tenía trabajo en el momento y se encontraba embarazada; y Sarah Osborn, una anciana postrada en cama que era despreciada por ausentarse de la iglesia y demandar a la familia de uno de los involucrados.

Inicialmente todas protestaban por su inocencia hasta que después de ser constantemente fastidiada y presa del miedo por su estatus vulnerable como esclava, Tituba le dijo a los magistrados lo que querían escuchar, “que había sido visitada por Satán y hecho tratos con él firmando el libro del diablo”.

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Después de varias semanas de audiencias informales  Sir William Phillips, gobernador de la colonia de Massachusetts intercedió y ordenó la  creación de la corte del “oyente y sentenciador” conformado por siete jueces y los acusados eran forzados a defenderse sin la ayuda de un consejero profesional.

Siendo víctimas de la paranoia e histeria que se apoderaron de la comunidad muchos miembros de la aldea se vieron acusando a sus propias esposas, madres e hijas y cientos de personas, sin pruebas reales, de ser servidoras del diablo.

Así fue como entre junio y septiembre de 1692, 14 mujeres en un rango de edad entre 5 y casi 80 años; 5 hombres y 2 perros fueron ahorcados, encontrados culpables como resultado de la creencia medieval de que cualquier fenómeno natural inexplicable era un castigo divino, y cualquier dolencia del cuerpo que no pudiera curarse con ungüentos o la oración era diabólica.

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Además, hay que tener en cuenta que la posición de las mujeres en aquellas épocas era de sumisión completa al hombre, dedicada sólo a las labores domésticas y a la crianza de los hijos. Se consideraba que eran débiles de espíritu y constitución, incluso llegó a celebrarse un concilio en el que se debatió si las mujeres tenían alma. Así que, si parecía que alguna mujer se salía de lo que se consideraba aceptable, era inevitable que acabara siendo considerada una bruja con poderes sobrenaturales.

Las brujas eran consideradas seguidoras de Satán que intercambiaban almas humanas por favores, se creía que utilizaban demonios para conseguir habilidades mágicas, que cambiaban de forma humana a animal y tenían un animal siempre a su lado que fungía como su “familiar”.

En los años venideros, muchos de los involucrados en los juicios realizarían actos de arrepentimiento individuales e institucionales. En enero de 1697, el Tribunal General de Massachusetts declaró un día de ayuno y contemplación por la tragedia que había resultado de los juicios. En 1957, el estado de Massachusetts se disculpó formalmente por los juicios. Sin embargo, no fue hasta 2001 que los últimos 11 condenados fueron totalmente exonerados.

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Los juicios de Salem y la cacería de brujas como metáfora hacia la persecución de grupos minoritarios han permanecido como poderosos símbolos en los siglos XX y XXI debido en gran medida al uso del dramaturgo Arthur Miller en “The Crucible” (1953) como sustitutos alegóricos de la audiencia anticomunista dirigida por el senador Joseph McCarthy durante el temor rojo de la década de 1950.

¿Cuál fue la verdadera causa de estos acontecimientos?

Varios historiadores coinciden en que los acontecimientos reunían todas las características que apuntan a una enfermedad conocida como ergotismo o fuego de san Antonio, una intoxicación por cornezuelo del centeno, cereal con el que se elaboraba el pan y que posee una toxina, la ergotamina, de la que deriva el LSD o ácido lisérgico. 

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No obstante, para la mayoría de los estudiosos, la causa más probable de tan terribles acontecimientos fue que la situación derivó en un caso de histeria colectiva como resultado del asfixiante clima de puritanismo, la fe ciega en determinadas creencias y la educación represiva que imperaban en aquellos tiempos.

La histeria había sido definida pocos años antes de los sucesos de Salem como “la gran simuladora” por el médico inglés Thomas Sydenham, por ser un mal capaz de simular un gran número de enfermedades orgánicas.

Referencias

-“Salem village witchcraft, Mrs. Elizabeth Howe´s trial”, M.V.B Perley, Publisher 1911.

https://www.britannica.com/event/Salem-witch-trials

https://www.history.com/topics/colonial-america/salem-witch-trials

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