Cartas desde el infierno ¿Quién fue Jack el destripador?

Por Pamela Ávila

Tiempo de lectura: 6 minutos

“Firmado: Atrápeme cuando pueda, señor Lusk.”

En Londres a finales del siglo XIX, fueron cometidos cinco asesinatos con una violencia inédita. Las víctimas fueron encontradas desfiguradas y mutiladas, adicionado que sus órganos recién extirpados se encontraban expuestos a un costado de su cuerpo.

Oficialmente solo se confirmaron cinco asesinatos de su autoría siendo sospechoso de otros dos.

La primer víctima, Mary Anne Nichols, fue descubierta con la garganta, el vientre y la médula espinal abiertos, comenzando así su reinado de terror. Apodado “el rey del crimen”, es a quién se le adjudican estos homicidios cometidos entre el 4 de abril de 1888 y el 13 de febrero de 1891 en Whitechapel, una comunidad londinense que albergaba inmigrantes provenientes principalmente de Rusia, Polonia y Rumania.

La comunidad también se encontraba en condiciones de pobreza y la necesidad de sobrevivir orillaba a muchas mujeres a la prostitución, siendo este el caso de las víctimas. Por lo que este criminal no tuvo que esperar una oportunidad, estar a solas en un lugar donde nadie los interrumpiera propiciaron esa oportunidad.

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Annie Chapman, encontrada estrangulada y degollada, con una tajada hasta el esternón, su intestino delgado fuera del cuerpo colocado sobre su hombro derecho y dos pequeños pedazos del abdomen bajo sobre su hombro izquierdo.

Elizabeth Stride fue apodada “Lucky Liz” ya que solo tenía la garganta cortada. El resto del cuerpo quedó intacto, indicando que probablemente algo hizo que el criminal tuviera que escapar de la escena del crimen. “Es una pena que me hayan interrumpido mientras estaba con mis amigas”, escribiría en una de sus cartas.

Catherine Eddowes fue encontrada en Mitre Square con espeluznantes heridas; la garganta cortada de izquierda a derecha, abriendo sobre la columna vertebral y de regreso hacia el esternón; extirpó el riñón, los ovarios y colocó sus intestinos sobre su hombro. Además, cortó su nariz, una oreja y en la cara en forma de “V” debajo de sus ojos.

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Mary Kelly, la última víctima fue encontrada en una escena inimaginable; el cuerpo de espaldas con heridas semejantes a sus víctimas anteriores, extirpando además hígado, bazo, corazón y dejando colgajos de piel abdominal y de las piernas en la mesa de noche, la cara completamente desfigurada.

Algo en común de los asesinatos es que los cuerpos quedaban rodeados de objetos que colocaba pareciendo seguir un ritual: anillos, monedas y píldoras envueltas en papel o un delantal de piel. Dada la rapidez y la destreza con la que se removieron los órganos se creía que el sospechoso contaba con conocimiento en anatomía, así como habilidad quirúrgica. Ya fuera que se tratara de algún trabajador de matadero o un médico.

El 27 de septiembre de 1888 salió a la luz una carta que se envió a la agencia central de noticias. Al fin el asesino se daba a conocer: firmaba “Jack el destripador”. En esta, adelantaba nuevas actuaciones; afirmó que jamás sería descubierto y anunció el placer de cortarle las orejas a las víctimas para enviarlas a los agentes. Estaba escrita en tinta roja, porque, según explicaba, la había intentado escribir con sangre, pero se coagulaba en seguida.

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Esto dio pie a una innumerable cantidad de letras recibidas, la mayoría imitaciones.

Hasta que el 16 de octubre de ese mismo año, el presidente del comité de vigilancia de Mile End recibió una caja de cartón. En su interior se encontraba envuelta dentro de medio riñón humano otra carta, que decía:

 “Desde el infierno.

Mr Lusk, Señor.

Os envío la mitad del

riñón que tomé de una mujer

la preservé para vosotros. La otra pieza

la freí y la comí, fue muy agradable.

Quizá os envíe el ensangrentado cuchillo

que lo sacó si sólo aguardáis un poco más.

Firma,

Atrapadme cuando podáis.

Mishter Lusk.” Sic (2)

Múltiples fuerzas policiacas estuvieron patrullando las calles todas las noches, sin embargo, se cometieron estos crimines debajo de sus narices, con el culpable desvaneciéndose en la oscuridad de la noche. En 1892 se cerró el caso oficialmente después de que se llevaron a cabo más de 2000 entrevistas, 300 personas fueron investigadas y 80 fueron detenidas en custodia por la policía, incluyendo estudiantes de medicina que fueron investigados y exonerados.

Se han formulado múltiples teorías acerca de su identidad, incluyendo acusaciones hacia el pintor Walter Sickert, el nieto de la reina Victoria, Lewis Carroll y Sir Arthur Conan Doyle, por mencionar los más famosos.

En 2011 el genetista forense Dr. Louhelainen de la universidad John Moores de Liverpool(4) con tecnología de la última década, analizó unas manchas obscuras que se trataban de sangre arterial, en un chal de seda que por medio de una resonancia magnética nuclear se descubrió provenía de 1888, hecha en Rusia por el tipo de manufactura, también se encontraron rastros de semen en la prenda, indicando además de la sociopatía y aberración hacia las mujeres en especial las prostitutas, un móvil sexual hacia los asesinatos.

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Se obtuvo ADN mitocondrial que coincidía con un descendiente directo de Eddowes (víctima) y con una descendiente de Kosminski, un barbero de 2 años de origen polaco que hace 131 años encabezaba la lista de sospechosos. De igual manera en Marzo de 2019(5) dos bioquímicos publicaron en una edición de “Journal of Forensic Sciences” los resultados de otros análisis apuntando nuevamente a Kosminski.

¿Cuál fue su destino?

En 1890, un testigo lo identificó como el atacante de una de las víctimas, pero se rehusó a testificar, por lo que por falta de pruebas nunca fue arrestado. Fue internado en un psiquiátrico en 1891 después de atacar a su hermana con un cuchillo, probablemente sufría de esquizofrenia paranoide y permaneció encerrado hasta 1919 cuando murió a causa de gangrena.

A pesar de estos estudios hay científicos que dudan de la veracidad de los descubrimientos alegando que el ADN mitocondrial pasa de las madres a los hijos y muchas personas pueden compartir secuencias de ADN, además de que pudo haber sido contaminado a lo largo de las décadas.

Sin duda esta historia policiaca obtuvo fama mundial con actos lograron penetrar en lo más profundo de la consciencia de la comunidad, inspirando cientos de libros y varias películas, convirtiéndose de tal forma en una leyenda que se rehúsa a morir.

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Referencias

1.La Justicia en Manos de la Ciencia, La Identidad de Jack el Destripador. Revista Skopein® – e-ISSN 2346-9307 Año III, Número Extra I, Agosto 2015.

2. “Jack el destripador, la leyenda continúa”, Pombo Gabriel., 2015. Ed. Torre del vigia.

3.Jack The Ripper: Letters From Hell, Stewart P. Evans, Keith Skinner. 2001.

4. Eckert WG. The Whitechapel murders: the case of Jack the Ripper. Am

J Forensic Med Pathol 1981;2(1):53–60.

5. Latest details of the Whitechapel murders. The Illustrated Police News

[London] 22 September 1888, Front page.

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