¿Nace o se hace? Asesinos seriales

Por Pamela Ávila

Tiempo de lectura: 3 minutos

«Ni siquiera sé si tengo capacidad para sentir o no emociones normales, porque no he llorado por mucho tiempo. Los sofocas por tanto tiempo que tal vez los pierdes, al menos, parcialmente. No lo sé».

Jeffrey Dahmer.

Monstruoso, diabólico, infame, sangriento, matanza, furia, culpa, apatía, dolor, sufrimiento, tortura.

¿Qué se te viene a la mente cuando escuchas estas palabras?

La mayoría las asocian a violencia y crimen, a sucesos que muchas veces son difíciles de describir, que nos llevan a sentir una gran tristeza hacia una persona inocente, una víctima que no conocemos.

Al mismo tiempo que nos conduce a un sentimiento de ira y coraje hacia otra persona, sin la cual no existirían estos eventos atroces que los inmortalizan y nos hacen cuestionar todo lo que podríamos conocer acerca de la moral y el comportamiento humano, el responsable de estos eventos que nos causan repulsión pero al mismo tiempo nos atrapan lo suficiente para querer saber más acerca de lo que está pasando dentro de su mente: el asesino.

¿Qué fue lo que lo impulsó a cometer estos actos llenos de rabia, insensibilidad y crueldad?

Partiendo del concepto de asesino serial como “un individuo que ha matado tres o más personas”, con la característica de cometer estos asesinatos de forma separada y con periodos de “descanso”, todo esto me lleva a una gran interrogante, que sin duda ha existido por años y cada vez se tienen más herramientas que nos ayudan a formular una respuesta.

¿Un asesino nace o se hace?

Por burdo que pueda sonar este enunciado me parece la mejor forma de simplificar este pensamiento. La existencia de estos personajes ciertamente es tema de estudio para la ciencia y la investigación del comportamiento humano.

La triada de McDonald también llamada triada del sociópata es un modelo propuesto por el psiquiatra John Marshall McDonald en el que se sostiene la idea de que en una infancia marcada por conductas agresivas, los sociópatas presentan tres rasgos comunes: piromanía, crueldad animal y enuresis.

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Este modelo fue pionero en el tema; expuesto en su artículo de 1963 ‘The Threat to Kill’, publicado en American Journal of Psychiatry.(1) Sin embargo, con el paso del tiempo este modelo ha sido descartado por contribuir a que se tenga una idea equivocada de muchos de ellos.

No hace falta manifestar este tipo de conductas para ser un asesino en serie, ni tampoco se tiene la certeza de que un niño será un psicópata en su vida adulta por haber manifestado alguna de estas conductas de pequeño, por lo que carece de valor predictivo. Sin embargo, y pese a las limitaciones de estos estudios, no son pocos los profesionales en el área quienes asumen que el modelo es válido.

Otro artículo publicado en 2014 “Neurodevelopmental and psychosocial risk factors in serial killers and mass murderers”(2), debate acerca de los factores precipitantes y predisponentes, ya sean psicosociales o biológicos, en las personas que cometen estos eventos que traen consigo un tremendo impacto en la sociedad para tener un mejor entendimiento de los antecedentes y de esta manera pensar en posibles estrategias de prevención.

En el estudio toman en cuenta antecedentes tales como: golpes en la cabeza causando daño cerebral, la asociación de trastornos del espectro autista con comportamientos ofensivos; abuso físico, sexual y/o psicológico en la infancia mostrando una prevalencia tres veces mayor en asesinos que en personas que no sufrieron este tipo de abusos.

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Fantasías parafílicas ligadas al control y sadismo actuando como un reforzamiento cognitivo y la posibilidad de una base biológica o genética de un desequilibrio neuroquímico tales como: baja actividad serotoninérgica relacionada a impulsividad y violencia autodestructiva, niveles elevados de serotonina relacionados a agresividad, función dopaminérgica anormal asociada a déficit de atención e hiperactividad y esquizofrenia y baja actividad de la enzima monoamino oxidasa A aumentando tres veces la probabilidad de cometer un crimen violento.

A lo largo de la historia han existido múltiples asesinos que han servido de inspiración para personajes como Hannibal Lecter y Michael Myers, con actos que parecen sacados de un guion con el objetivo de aterrorizar al público, sin embargo, por más increíble que parezca no distan mucho de la realidad.

No cabe duda de que aún falta mucho por avanzar en el conocimiento de la mente humana y siempre habrá eventos que nos harán dudar de todo lo que creemos saber.

Y tú, ¿qué opinas, nace o se hace?

Referencias

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