El mal de los periodistas

Por Renata Escobar

Tiempo de lectura: 2 minutos

“Periodista es todo aquel individuo que recolecta y comenta información a través de medios de comunicación.”

-UNESCO

La definición anteriormente citada representa solo un pequeño porcentaje del trabajo que hace un periodista. Recopilar la información que vemos y plasmarla de una forma fácil por medio de artículos, reportajes, entrevistas y difundiendo a través de los medios de comunicación para que llegue a todo el público conlleva esfuerzo, dedicación y sobre todo mucho, mucho coraje.

Añadiendo a esto, en México existe un control excesivo de los medios de comunicación y por ende un despido sin fin de periodistas que hablan mal del gobierno. En este país es fuertemente penalizado que una persona de su opinión sobre un tema; por eso si esta opinión implica a un gobernante o narcotraficante es probable que el periodista sea amenazado con dejar de hablar de ese tema o en casos muy extremos llegar hasta la muerte.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental reconocido en el artículo 6 de nuestra Constitución y en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Una prensa libre, que informe sobre los asuntos que conforman nuestras vidas, es una de las piedras angulares de cualquier sociedad. Sin embargo, en Azerbaiyán, México y Liberia (por nombrar sólo algunos países), quienes ejercen el periodismo se enfrentan a represión y agresiones. Esta situación puede empeorar en caso de conflictos como el de Siria, donde se ha detenido, torturado y asesinado a periodistas que informaban sobre abusos contra los derechos humanos.

El periodismo no es un delito. Los profesionales de los medios de comunicación son los ojos y los oídos de la sociedad. Los gobiernos tienen el deber de garantizar que los periodistas pueden informar libremente sobre cuestiones de derechos humanos sin temor a ser atacados o morir mientras realizan su labor legítima. Las autoridades tienen el deber de llevar ante la justicia a los responsables de los abusos. Ya es hora de que los Estados se tomen sus deberes en serio”, 

-Dina Meza, periodista y defensora de los derechos humanos, integrante del Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH)

¿Qué está pasando en México?

Ejercer la libertad de expresión en México es una actividad de alto riego. Periodistas y personas defensoras de derechos humanos tienen que enfrentar condiciones de inseguridad pública, laboral y social para ejercer este derecho. Revindicar a la libertad de expresión como piedra angular para la existencia misma de una sociedad democrática implica aceptar que éste es indispensable para la formación de opinión pública, así como para el ejercicio de los derechos humanos. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada y que no ejerce plenamente sus derechos humanos no es plenamente libre. En este sentido, los periodistas son actores claves de la democracia, en tanto que desahogan información en la arena pública para alimentar la deliberación política. Esto tiene graves consecuencias para la democracia.

En primer lugar, impide el acceso a la información y con ello, la construcción de una opinión pública libre e informada. En segundo lugar, restringe las posibilidades de analizar las dinámicas locales de violencia e inseguridad. Por último, en tercer lugar, afecta el desempeño de las instituciones de Estado para atender eficazmente las necesidades de prevención, protección y acceso a la justicia.

En el 2012, durante el gobierno de Felipe Calderón, el Congreso de la Unión emitió la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas con el fin de dar medidas de prevención que garanticen la vida, integridad y seguridad de las personas que se encuentren en situación de riesgo como consecuencia de la promoción o defensa de los derechos humanos, y del ejercicio de la libertad de expresión y el periodismo. También se creó la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), cuya tarea es coordinar y supervisar las investigaciones y en su defecto de perseguir delitos en contra de quienes ejercen la actividad periodística. Pero hoy, no se han resuelto el 99.6% de los casos por la impunidad y falta de justicia en México.

Este sigue siendo uno de los problemas que con el pasar de los años no cambia. Nunca imaginé que hablar, escribir y contar la verdad de lo que pasa, podría significar estar en la línea entre la vida y la muerte…

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